Entrevista realizada por TqPlusArt a Toña Gómez. ARS VISITILIS III en MECA

No cabe duda que avanzamos si miramos a nuestras antecesoras,  pero aún solo tenemos el camino empezado. Confío en que mi generación  haya contribuido a favorecer  a jóvenes artistas emergentes.

¿Qué compromiso adquieres con el arte y para quién lo adquieres?

 

El arte forma parte inseparable de la cultura a la que pertenece,  en ella no solo queda reflejada  nuestra forma de ser, sino también nuestra compresión sobre todo aquello que nos rodea. Nos define como colectivo social, al igual que nos condiciona e influye como individuos aisladamente.

Arte y cultura son un medio de transformación, de posicionamiento, de evolución; de ahí su importancia en la elección y compromiso  que adoptamos todos los que trabajamos en ella.

Seamos  conscientes o no, la suma de actitudes personales generan cambios ya sea de liberación o sumisión a los modelos actuales dominantes. Creo por tanto, que hay que orientar nuestra energía hacia otros arquetipos alejados del mero consumo, especulación y espectáculo al que está sometido el arte en este momento.

          -Si el compromiso se adquiere individualmente, el mío ya está trazado…

          -Si el arte es fruto de su tiempo, ¿Estamos de acuerdo en representarlo tal cual, sin cuestionarlo?

 

¿Qué pasos quedan por andar en el mundo del arte para que la mujer alcance su posición? Comparado o no con otros contextos

 

Partiendo de la base de igualdad demostrada por la propia  valoración del trabajo de las mujeres artistas; pienso que para avanzar, habría que profundizar no solo en las causas que se producen con la diferencia de género y sus roles sociales; sino que ampliaría su   ámbito de influencias dentro de un contexto más globalizador.

Por un lado estaría la complejidad donde se desenvuelve el trabajo artístico, en el que la afectación es igual y no distingue de géneros.

Problemática esta,  llena de ambigüedad y falta de postulados claros, (como no se da en ninguna otra profesión). Produciéndose la contradicción de enaltecimiento y sublimación del arte, al tiempo que carece de toma de tierra con los problemas reales con los que tiene que convivir el artista.

Por otro lado, (igualmente no se puede comparar con  ninguna otra profesión) nos encontramos  con la necesidad vital de creación, que forma parte y da sentido a la existencia (arte- artista),  ligazón que hace cautivo “al que la padece”, anteponiendo esta prioridad por encima de su sostenibilidad personal.

La repercusión que estos elementos comunes tienen a la hora de buscar salidas y un posicionamiento  mayor para la artista son inseparables.

Entiendo  que aunque tratemos de seguir  dando soluciones parciales (son necesarias e incuestionables), merece la pena abrir el debate de como incidir en el modelo actual en el que se basa  el arte, su manipulación, el mercado del arte, la explotación del artista, etc. para ver cómo actuar en consecuencia, ya que es en este contexto donde encontraremos las claves  y soluciones  de visibilidad y paridad de las mujeres artistas.

En paralelo es interesante cuestionar que la continuidad de esta práctica, la perdurabilidad del arte (al margen del mercantilismo y espectáculo), no debe recaer exclusivamente  sobre los hombros del artista, como se está produciendo ahora; no, si realmente creemos en su valor de existir.

Por supuesto considero necesario trazar una apuesta clara en nuestra situación, como la ha habido para otros sectores  como moda, cocina, cine, etc. hasta alcanzar  sus objetivos.  

Lo que estamos necesitando, en una palabra   es emerger  ampliando las oportunidades para desarrollar  y visibilizar nuestro trabajo, con programas abiertos a todos, no solo a los jóvenes emergentes, y esto puede lograrse mediante la colaboración mutua  con entidades y organismos públicos que se comprometan.

¿Has renunciado a algo por ser mujer y artista? ¿Hasta dónde estás dispuesta a hacerlo?

 

Elegir significa preferir, priorizar, lo que implica descartar; pienso que me identifico más con este posicionamiento que con la  renuncia, que la considero como una negación o imposición de algo que no me han dejado hacer y que deja una huella y recome. Creo que eso me ha dado  paz interior y un cierto equilibrio para hacer frente a las dificultades.

En mi caso, siempre he sido consciente de mi conexión con el arte,  luego al no poder separarlo de lo que soy, he tratado de aunar mi vida personal con la dedicación a lo que hago.

No ha sido ni sigue siendo fácil para mí, tampoco para las personas que más quiero y con las que comparto el día a día. He creado una familia, he creado obras…

No ha habido  renuncia, he elegido un grado de dificultad mayor al buscar esa armonía, pero también sé que era mi camino. Los tiempos de emerger han sido lentos pero me compensa.

 

¿Cuál es tu opinión acerca de la situación actual de la mujer en el arte?

 

Creo que participamos de entrada de las mismas limitaciones que tienen otras muchas dedicaciones a profesiones siendo mujer; como he comentado antes, elegir dedicarse al arte  tiene un plus de dificultad mayor  si no quieres renunciar  a una vida personal y familiar. Este es un hecho que arrastramos históricamente con consecuencias de desigualdad. Marcando no solo una diferencia en la conciliación familiar con el hombre; sino que es la base y de ella se derivan otros elementos discriminatorios prioritarios para su elección, como “la apuesta de inversión fiable” (por mayor seguridad en la continuidad del trabajo artístico), disponibilidad de movimientos, etc. Si a esto se le suma el grado de menor  visibilidad en la mujer artista, el “coctel” está servido.

No cabe duda que avanzamos si miramos a nuestras antecesoras,  pero aún solo tenemos el camino empezado. Confío en que mi generación  haya contribuido a favorecer  a jóvenes artistas emergentes.

 

¿Consideras que este tipo de proyectos solo para mujeres artistas tiene su razón de ser hoy en día ¿Le dirías algo a aquellos/as que ironizan sobre estos programas?

 

Si nos estamos planteando esta pregunta, al hacerlo confirmamos su necesidad.

También considero que no debe bastar con la asignación de un día,  ni acotar espacios en tiempo y lugar, si no van acompañados de un proceso de verdadera apuesta por reducir las diferencias de oportunidades acumuladas y lastradas desde décadas.

Todo lo demás, significa aliviar conciencias y quedarse en la “mera foto” y de eso ya tenemos bastante…

 

Ojalá no se necesite hacer programas de arte de género por pura visibilidad, sería una señal inequívoca  de encontrarnos en igualdad real. Otra cosa distinta es compartir proyectos donde el lugar de encuentro sea las prioridades y  referencias de identidad que  como mujeres podemos aportar reflejándolas como artistas.

 

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