ENTREVISTA A FRANCISCO UCEDA

CON MOTIVO DE SU PARTICIPACIÓN EN MECA PHOTOESPAÑA 2020

Indignado, comprometido, idealista, curioso…

¿Cuándo, cómo y por qué tomas conciencia de que te quieres convertir en artista y hacer de la fotografía el centro de tu vida?

 

Cuando me doy cuenta de que hacer imágenes es verdaderamente una manera más libre de hacer preguntas… cuando me doy cuenta de que la fotografía me sirve para indagar sobre el mundo y buscar respuestas. 

Nunca me he marcado objetivos a largo plazo, ni me he planteado objetivos específicos con el arte, sabiendo  del tipo de carambolas que deben ocurrir para poder vivir de la fotografía artística y mantener mi propio discurso.

Al terminar la universidad trabajé como fotógrafo comercial durante unos meses, haciendo fotos para catálogos de hipermercado y proyectos similares. Hice alguna que otra boda. En este tiempo me di cuenta de que no era esto lo que quería hacer, ni cómo quería usar la fotografía. Decidí volver a la universidad. Quería seguir leyendo. Mientras cursaba los estudios de filología, empecé a enseñar y me di cuenta de que era en docencia donde me sentía más cómodo. Después de más de 20 años, sigo aprendiendo, teniendo nuevos retos casi a diario y muchas satisfacciones.

Respecto a lo que me queda por hacer creo que va a la par con lo que me queda por vivir, que espero que sea mucho, ;-). Esta última pregunta me recuerda una frase célebre de la gran fotógrafa americana Imogen Cunningham, quien al ser preguntada cuál de sus fotos era su favorita respondió: “una que voy a hacer mañana”. Así me siento yo. Lo mejor está aún por llegar.

Creo que la palabra compromiso es crucial para mí no solo como docente, sino también como fotógrafo y creo que mi compromiso queda patente en la fotografía que he podido realizar en estas últimas dos décadas. Si bien, no estoy seguro del impacto que puedan tener estos gestos que hacemos con la fotografía, creo que es importante hacerlos. Creo firmemente que la imagen y la palabra son herramientas para cambiar el mundo, no como decretos ley, ni pandemias, ni bombas, sino como una especie de goteo que motiva la reflexión, que nos empuja al cambio, de persona a persona.

Creo que tanto la propuesta que MECA seleccionó el año pasado para PhotoEspaña como la que ha seleccionado este año para esta muestra, están dentro de las tendencias actuales de la fotografía entendida ésta como herramienta de activismo social y entroncan y conectan directamente con propuestas que quieren dar visibilidad a los que quedan al margen.  Así, creo que las series de los últimos años son facetas del mismo tema, que tienen todas los mismos hilos conductores por así decirlo: casa, hogar, migración, refugio, visibilidad, justicia social. Así pues, encuentro un claro hilo conductor entre la serie de retratos “Mojados” que presenté en PhotoEspaña el año pasado y el proyecto de documentación de las chabolas en el campo de El Ejido y Níjar, en sus reflexiones sobre conceptos como migración, dignidad, y hogar.

Soy docente y la situación actual ha sido difícil pues se nos ha forzado a adaptarnos a marchas forzadas a un entorno virtual que aunque ha demostrado ofrecer sus ventajas, presenta muchos más inconvenientes en las áreas del desarrollo emocional y social.

La pandemia es probablemente la mayor crisis de nuestra generación. Las decisiones que se están tomando en nuestros días moldearán el tipo de mundo que queramos habitar en el futuro. Muchas medidas a corto plazo tomadas durante la emergencia se van a convertir en parte integral de la vida. En estos momentos en los que salud de los ciudadanos está en peligro surgen medidas de vigilancia totalitaria del gobierno que atentan contra el empoderamiento ciudadano.  

A día de hoy, han quedado claras muchas cosas, empezando por el sistema sanitario deficiente, tanto en España como en EEUU que es donde resido, que los trabajos esenciales son normalmente los peor pagados, que los que más sufren son los que menos tienen, que podemos vivir consumiendo menos, que la emergencia climática podría ser reversible tal y como hemos presenciado durante el confinamiento, que el arte es nuestra terapia y mejor forma de enfrentarse al terror y devastación que está ocasionando esta pandemia, que es imperativo cambiar nuestro estilo de vida si queremos dejar un mundo habitable a las futuras generaciones, etc. … y, en medio de este confinamiento y de estas reflexiones, el arte me ha servido no solo como una forma de terapia, pues he pasado noches de insomnio pintando y recortando para una serie de collages que tenía esbozados desde hace tres años, sino también para indagar sobre nuestra historia y su representación en cuadros y estatuas y cómo convivimos con ella.

Creo que tengo que hablar de decisiones; en un primer lugar, mi decisión de volver a Almería al terminar mi licenciatura en Antropología y Bellas Artes, y luego, mi decisión de volver a EEUU en el 2000 para ejercer como docente. Si bien, mis primeros años después de acabar mis estudios en Almería fueron fructíferos en fotografía con premios nacionales e internacionales, Bienales de Arte, y seleccionado para Imágenes Jóvenes en un par de ocasiones, sentía que necesitaba encontrar cierta estabilidad laboral que me permitiera seguir trabajando en mi fotografía. Esto lo iba a encontrar en Nueva York. 

Me parece preciso aludir a una verdad de Perogrullo, pero que parece olvidarse en tiempos de crisis, tiempos que suelen ser la tónica actual en la que vivimos. El arte define nuestra condición humana y desempeña un papel fundamental en la comunicación, ya que el artista a través de su trabajo nos hace reflexionar sobre nuestra existencia, los problemas sociales o la vida en general. Así, el arte se convierte en una herramienta crítica que puede cambiar o educar a la sociedad para hacerla más justa. Esta forma de arte activo, involucrado y crítico, normalmente apunta contra los estamentos de poder, cuestiona el estatus quo en busca de una justicia social. Paradójicamente, suelen ser estos estamentos los que financian la producción de arte. Un paseo por cualquier museo importante nos deja claramente ver qué tipo de arte se ha financiado y promovido a lo largo de los tiempos.

Así pues, mientras que no haya una valoración global del arte por la sociedad, y mientras los gobiernos sigan obviando el papel fundamental que ocupa el arte en la formación de nuestra expresión, nuestro patrimonio y en el fomento del turismo, etc., etc., difícilmente podremos cambiar la situación anémica en la que nos encontramos los artistas y el mundo del arte en general.

Mi experiencia en Estados Unidos es muy diferente a mi experiencia en Andalucía y en Almería en cuanto a apoyo al fomento de la producción artística. En Andalucía estamos acostumbrados a depender de las becas y ayudas que da el gobierno para el fomento de las artes, o a presentarnos a concursos de arte para ir sacando la producción artística. Los apoyos suelen ser exiguos y difícilmente puedes dedicar tu vida a la producción de un discurso artístico con este tipo de ayudas, sino no tienes un trabajo fijo que te permita autofinanciarte. En Estados Unidos, entidades privadas entienden la importancia del arte y hay, debido al PIB del país y de la ciudad en la que resido llena de museos y galerías, un mayor interés por el arte, al entenderse que es parte importante de la vida cultural, el turismo y la economía en grandes líneas.

Así pues, me parece que la actuación aquí en mi tierra debería contemplar distintas vías de actuación. Por un lado, la educación; si no nos educamos en la valoración del arte y de nuestro patrimonio difícilmente va a haber un interés por su fomento y pervivencia. Por otro lado, los departamentos de cultura de ayuntamientos, diputaciones, juntas y demás deben financiar propuestas artísticas no por amiguismo como suele suceder, sino por su calidad, su vigencia, su discurso. Finalmente, la empresa privada debe involucrarse en el fomento de la producción artística, es decir, de la creación de nuestro patrimonio cultural, no de manera puntual y aleatoria, sino de una manera más profesional y continua.

¿Qué supone para ti que el comisario Fernando Barrionuevo, te haya seleccionado para participar en la sede oficial de PHotoESPAÑA 2020 MECA?

 

Estoy muy agradecido de que Fernando Barrionuevo haya apostado por mi discurso fotográfico nuevamente. Creo que es un gran logro para Almería en su conjunto, que un centro de arte como MECA haya conseguido por segundo año consecutivo ser sede oficial de PhotoESPAÑA. Esto deja claro el nivel del comisariado y la vigencia de su propuesta en estos días.

 

 Y para finalizar envía un mensaje a la audiencia cultural y a los nuevos artistas que ahora se adentran en este sector.

 

Les diría que tengan fe ciega en su trabajo pues en su trayectoria artística que está por hacer se van a encontrar numerosos obstáculos que pueden hacer desfallecer al más grande. Les animaría a que persigan su visión a pesar de las dificultades.

MECA Mediterráneo Centro Artístico

C/ Navarro Darax 11. 04003 Almería. España

M: +34 620 938 515 . M: +34 626 460 265  

 

meca@centromeca.com