ENTREVISTA A ÁNGEL GARCÍA ROLDÁN

CON MOTIVO DE SU PARTICIPACIÓN EN MECA PHOTOESPAÑA 2020

Nombre

Ángel García Roldán

 

Profesión

Artista

 

Características personales

Creativo, entusiasta y perseverante

 

En mi entorno familiar la pasión por el arte y su práctica ha sido una referencia ineludible. Tanto mi padre, que es un creativo incansable, cuya curiosidad y entusiasmo lo ha llevado a acercarse a muchos lenguajes y expresiones artísticas con el afán de conocer y de entender sus entresijos (dibujante, pintor, luthier, y últimamente por proximidad, amante de la fotografía) y muchos de mis tíos, maternos y paternos, apasionados de las artes en general, la pintura, la fotografía o la cerámica; con esas influencias se hace raro no tener una proximidad directa con la experiencia artística. 

Y no soy el único; de los tres hermanos que somos, dos nos dedicamos intensamente al Arte: Jesús, que colabora en la realización de las bandas sonoras de  muchas de mis piezas audiovisuales es un músico con una trayectoria relevante dentro de la escena musical granadina.

 

Por otro lado, la fotografía llega a mí como un lenguaje más. Primeramente como una técnica y un procedimiento con el que mirar en un momento inicial de juventud, en el que experimentaba con las cámara de mi madre o de mi abuelo, e intentaba componer una imagen con cierta coherencia. Y en un segundo momento, quizás más consciente de su valioso poder para generar relatos, como una suerte de enigma a través del cual reflejar mi perspectiva del mundo y de los seres que lo habitan. Aunque, lo cierto, es que me siento fotógrafo cuando fotografío, cineasta o videoartista cuando ensayo con imágenes en movimiento, y pintor cuando pinto, en definitiva las definiciones son siempre complicadas cuando uno se reconoce en diferentes campos, entornos, ámbitos o lenguajes. Pero retomando la pregunta: mis inicios en el mundo del arte discurrieron durante algunos años de juventud, cerca de una década, en el ámbito del teatro experimental para después abandonar esos contextos y desarrollar una trayectoria formativa y de experimentación artística en las artes plásticas y visuales, sin grandes sobresaltos, pero de forma constante, tanto como para marcar definitivamente mi  trayectoria.


Mirando con perspectiva tu trayectoria profesional, ¿de los objetivos que te marcaste, ¿cuáles se han cumplido y cómo ha sido el proceso para conseguirlos? ¿Qué te queda por hacer?

 

Cuando la experiencia artística se asume como un recorrido personal de autoconocimiento y afirmación en la vida, eso que otros han denominado arte-vida, no existen metas u objetivos concretos en el camino, o por lo menos no en mi caso. Estoy porque soy, y soy porque he sido constante en el discurso; en el quehacer de nuestra función creativa dentro de los espacios destinados al arte en la sociedad. Ser artista es una cosa, y desplegar la pose de artista es otra muy distinta. Son dos planos reales y tangibles de la escena y del territorio ARTE. Hay creadores que son más una cosa que la otra, y en muchas ocasiones quién no es un poco de todo. Pero siendo sincero, humildemente no me siento cómodo en el mundo del arte-espectáculo, aunque entiendo que es inevitable no coquetear con él en algún momento de nuestra trayectoria; quizás es una cuestión de afinidad a ciertos círculos o ámbitos del territorio, soy una persona profundamente tímida a pesar de los pesares y con los años voy teniendo más claras algunas cosas. Mi trabajo artístico, es una cuestión personal que en un momento dado se transfiere a lo comunitario y social del ámbito artístico, y como ‘ser en el mundo’ coincido con postulados y planteamientos vitales de otros creadores.

 

Siempre me he planteado una máxima en lo profesional: ser fiel a mí mismo, depender poco de lo externo y mostrar mi punto de vista con la pequeña rotundidad del acto sincero. No he sido muy proclive a corrientes o modas; pero como es lógico, en los años que llevo he sido consciente de algunas de estas líneas de trabajo. Aunque, sobre todo, lo que más me ha preocupado, ha sido consensuar una coherencia en el conjunto de mis proyectos y esto, quizás, es la tarea más compleja, no tanto por la inexperiencia inicial sino por el amplio abanico de lenguajes en los que me he movido (pintura, instalación, fotografía, vídeo, performance…). En los momento de juventud, me parecía complicadísimo acertar por una forma expresiva y abandonar las otras, y a la par remarcaba puntos de inflexión y profundidad en cada uno de ellas, quería experimentarlo todo y eso ya era una estrategia lo suficientemente importante como para detenerme en otras cuestiones. Había momentos en los que la gente, profesores, críticos o galeristas, me conocían solo por un tipo de obra y no acertaban a casarme con la otra, que además era coetánea y en la también obtenía reconocimiento. Alguna gente hablaba de mi trabajo y me vinculaba con Córdoba, mi ciudad natal, pero otros lo hacían con Granada ciudad en la que he vivido prácticamente toda la vida. Cuando las instalaciones de bolsitas de té se mostraban en distintas salas y eventos relevantes de nuestro país, muchos desconocían que mi trayectoria como artista plástico empezaba a reconocerse con galardones relevantes dentro de la pintura en Andalucía, o que obtenía una beca de formación e investigación de una institución de referencia en el panorama nacional para estudiar en una prestigiosa escuela de cine en Cuba. Todo eso se daba al mismo tiempo y nadie me casaba en la autoría de aquellos proyectos; era como si fuesen identidades distintas con trayectorias dispares, y eso, ciertamente, me preocupaba. Pero esa cuestión fue modulándose con el tiempo a través de propuestas expositivas en las que intentaba organizar todo ese trabajo en su conjunto, planteando una mayor coherencia discursiva; organizando la narrativa desde la perspectiva no tanto del tiempo, sino más bien de los nexos entre proyectos y las distintas piezas, para terminar hablando de los procesos y sus relatos, que es justo donde me encuentro.

 

Superado ese escenario que yo llamaría de incertidumbre inicial, lo que queda es todo. No creo que un artista o un creador pueda pensar que le quedan cosas por hacer; en realidad le queda todo por hacer. Como os comento, para mí el arte no es un objetivo; vivo el arte como una forma de vida: mi vida. Sin él no existo y soy poco más que un número de una célula de identificación o un obrero trabajador del sistema. El arte es otra cosa; es un estado, una plataforma, un sueño utópico, una incertidumbre, una génesis, un movimiento oscilante cada mañana cuando te levantas, y sobretodo: una forma de mirar el mundo, de deconstruirlo y de aceptarlo.

¿Cuál es nuestro tiempo artístico? ¿el de las posmodernidad? ¿el del re-conceptualismo? ¿el del apropiacionismo sin límite? ¿quizás el del bio-arte?

¿Cómo transforman las nuevas tecnologías el Arte? ¿Cuál será el contexto post-Covid para el Arte? ¿cómo influye la ‘posverdad’ en el arte?

 

Tengo a veces la sensación que todo vale con tal de impactar o conectar con el público y uno percibe como frecuentemente el artista abandona toda reflexión intelectual en favor de argumentos basados en la originalidad y la creatividad sin que esta pueda ser revisada críticamente. Por ejemplo, la pintura actual asumió desde hace tiempo la indefinición entre abstracción y objetividad, y eso realmente son cosas del pasado. Hay de todo, pintores estrictamente conceptuales, otros que siendo amantes del artificio pretende obtener el concepto a través del discurso de la apropiación con toda la tranquilidad del mundo.

También están los amanuenses de la copia sistemática en pro de la composición con tintes conceptuales. La fauna es diversa y lo realmente interesante siguen siendo unas pocas mentes, el resto demás permanecerán en la corriente, las modas y eso siempre es pasajero: no permanece.

En la actualidad, no observo ninguna tentativa realmente innovadora. También en la fotografía y en el vídeo. Es difícil, con la información que tenemos hoy, no observar la escena artística con cierta cautela y prudencia, por lo menos esa que la institución encubra y termina fagocitando. Hay autores que desean ser fagocitados, yo la verdad es que ni me lo planteo. 

Creo que el auténtico compromiso está con el Arte como recorrido de intercambio y aprendizaje, y por lo tanto, es muy atrevido hablar de un contexto artístico concreto, más bien de muchos, plurales y diversos; cada uno con sus características y complejidades. En este sentido, si que percibo intercambio, incluso cierta renovación y revolución de contenidos, intereses, mensajes, relatos y narratividades; pero no veo un contexto artístico que podamos definir con coherencia sin dejar a gente afuera. En el arte de nuestro tiempo hay lobbys, grupos selectos, emergentes, subversivos, interesados, retirados, amigos e incluso proscritos. 

Es complicado sentirse comprometido en un escenario con tan poca capacidad de unión

Sin embargo, me siento más implicado en algo que es vital para el Arte, y también para la sociedad en su conjunto, que es el aspecto educativo del arte: la enseñanza artística. Y no hablo solo del plano procedimental que casi todos pensamos cuando hablamos de Educación Artística; planteo sobretodo su carácter híbrido, crítico y reflexivo; auténtico argumento empoderador de las generaciones que están por venir y que en su día dirigirán este mundo. Hoy nos planteamos cuestiones que no son triviales para la humanidad; no me imagino “un mundo sin Artes" a pesar de que los estados y gobernantes insistan en favorecer otras parcelas, abandonando quizás una de las más importantes del ser humano. 

¿Cómo podemos pensar en un compromiso con nuestro contexto artístico sin una educación en las Artes?

En el mundo actual, siglo XXI con Pandemia, ¿cómo has llevado y sigues llevando tanto a nivel personal como profesional esta etapa de confinamiento y “fin del mundo” tal y como lo hemos concebido hasta ahora? ¿Te influye en tu obra la crisis actual?

 

Bueno, Umberto Eco lo definió bastante bien en su texto, siempre  actual: “Apocalípticos e integrados”. Creo que todo depende de la óptica con la que mires el mundo, del enfoque que utilices y del filtro que le apliques. Yo sigo trabajando, con pandemia o sin ella, y para mi el problema es el mismo; quizás ahora reflexiono más sobre la ciencia ficción, que ya no me parece solo un tipo de relato que influye en el tiempo, sino un verdadero centro de experimentación que se adelanta a él.  El matiz es, por lo tanto, bien distinto. 

En mi trabajo, como amante de las utopías que soy, siempre he hablado de crisis, de revisión, de reconstrucción, incluso de deconstrucción. El de ahora me parece un tiempo crucial para entender lo humano y hablar de él y desde él. Por eso, considero un acierto el título que habéis escogido para el programa del PHE20 ‘Humano’ y para su primera muestra: ‘El Yo’, porque en realidad estáis promoviendo un ejercicio muy honesto y necesario que reivindica la mirada desde el arte en tiempos de crisis. No podemos avanzar sin plantear una reflexión crítica de nuestro presente, sin detectar nuestros miedos y señalar nuestros anhelos. La mascarilla es casi una anécdota que define ese nuevo retrato del “ser vulnerable”; ahora bien, cabe cuestionarse: ¿hacia dónde vamos? y qué otros significados existen detrás de la “aparente” pérdida de libertades que hemos sufrido con el confinamiento. ¿Qué otros peligros tendremos que superar? 

Seguimos viendo el ecologismo como una cuestión de unos pocos y sin embargo la realidad es que nos enfrentamos a una crisis planetaria sin precedentes. Y esa otra no será como esta del COVID; será aun más compleja e irremediable si no nos lo tomamos en serio. Nada ha cambiado en un sistema económico que ha convulsionado y que seguimos manteniendo demandándole la misma potencia. Es como si el motor estuviese a punto de estallar por el estrés de demanda energética y le proporcionamos alcohol-96 para seguir provocando la reacción en los pistones: es una locura. Pero ahí están los técnicos elocuentes que insisten en no rehacer la maquinaria desgastada para adaptar nuevas posibilidades a su febril funcionamiento.

 

Unas semanas antes de la crisis sanitaria, estaba en pleno proceso de rodaje del último proyecto titulado ‘Circles’, un metraje audiovisual compuesto por tres capítulos en torno a la idea de círculo, como matriz original de un mismo relato para tres personajes distintos que contemplan el mundo desde su contexto, en plena naturaleza y movidos por distintas situaciones de crisis. Una pieza que mantiene una línea ecológica en mi trabajo iniciada en mis últimas creaciones audiovisuales, desde ‘After Icarus’ (2013) hasta ‘Peter’(2019). Ahora, en realidad, estoy deseando retomar el proyecto, y estoy seguro que la ‘nueva realidad’ o el haberla vivido influirá en el relato porque somos esponjas que absorbemos todo lo que nos rodea. Lo cierto, es que ya no podemos ver la realidad como antes, sin acordarnos que antes la vivíamos de otra manera (aunque aparentemente todo sea lo mismo).

Qué anécdota profesional relevante destacarías a lo largo de tu trayectoria.

 

Las anécdotas son cosas puntuales, demasiado fugaces como para influir en una trayectoria. Prefiero reconsiderar ciertos momentos que han definido una etapa posterior, un proceso a largo plazo, una antes y un después en el camino. Y sin duda, en este sentido, quizás hay varios momentos o circunstancias destacables: La primera que aparece en mi memoria fue el día en el que pensé en recolectar bolsitas de té en mi estudio cuando venían a visitarme mis amigos. En esa época solo les podía ofrecer un té (de bolsita), y claro, llego un momento que los rigores de la economía y la necesidad creativa fluctuaron dando forma a lo que luego se convertiría en el ‘Proyecto Utopía’ (2002-2008), cerca de 40.000 dosis de infusión consumida  acumulada en diferentes piezas e instalaciones con las que pude recorrer importantes salas, espacios de arte y certámenes de este país. Mis primeros reconocimientos y primeras propuestas realmente potentes y solidas en el territorio del arte aparecen justo con ese proyecto.

Después, sin duda, destaco mi primer viaje a Londres, aprovechando un viaje con los compañeros de la empresa en la que trabajaba, que terminó convirtiéndose en un encuentro fortuito con un predicador anglicano en mitad de Piccadilly Circus y se me ocurrió grabarlo convirtiéndose en una pieza, ’The Preacher’ (2006), que me abrió las puertas para obtener la prestigiosa Beca otorgada por los extintos Premios Ángel de Pintura, los más cuantiosos del momento en España, y que me posibilitaron un periodo formativo y productivo, muy prolífico, en la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños en la Habana, Cuba (2007).

Y en los últimos años, debo de destacar la realización de mi primer largometraje experimental, titulado: ‘Tote Hasen. El Viento de Ulises’ (2017) con el que pude superar muchos límites creativos y plantear una narrativa que sintetiza buena parte de mi investigación artística, a la par que define una línea de investigación más académica basada en el vídeo-ensayo. Con esta película, planteo nuevas estrategias de creación-formación en el ámbito de las metodologías artísticas de investigación, además de iniciar un tipo de film, las a/r/tography-films (un tipo de filme basado en la creación audiovisual, donde la investigación artístico-formativa se hace patente y donde los resultados están estrechamente relacionados con el aprendizaje de todo el equipo).

La actualidad artística se transformará como lo ha ido haciendo desde su aparición. Lo que pasa es que identificar los cambios requieren de tiempo y de detectores o “rastreadores” (término muy de moda en estos días en el ámbito sanitario) para identificar esas necesidades y cambios sustanciales. Pero el mundo del arte se adaptará a las necesidades. Creo que a lo largo de esta entrevista hemos tocado algunas cuestiones fundamentales en este sentido y que podemos definir como “zonas de subducción” de esa gran corteza continental que denominamos Arte (apropiándonos del término geológico). Pero, como existe una deriva continental en el mundo, también existe una deriva continental en el arte, aunque pueda parecer un tanto exagerada la comparación. Hay un momento primigenio que podemos denominar “Pangea Artística", que con el tiempo y los distintos periodos de la historia empiezan a modular, recortar y desencajar su basta cartografía. Las distintas fluctuaciones y movimientos convierten a los “rift y dorsales” en verdaderas columnas vertebrales de eso que denominamos mundo del arte; cambiando, oscilando y generando esas “zonas de subducción” donde las circunstancias transforman lo artístico en nueva energía: más tarde o más temprano, aparecerán esas nuevas “cordilleras artísticas” que estoy seguro nos sorprenderán.

Andalucía es un punto más en la cartografía del mundo artístico, y no por estar situada en Europa, la convierte en la referencia, seguimos existiendo en la periferia. Pero no podemos aceptar este handicap, simplemente no lo es. Andalucia es un Territorio-Arte con una potencialidad enorme. Es un espacio de trabajo, de reflexión y también de debate, aunque esto último ha de potenciarse más al igual que el tejido cultural institucional y privado que en la actualidad se detecta casi raquítico o inexistente en algunas zonas: ¿Cuántas galerías y espacios de arte mantienen abiertas sus sedes en Andalucía? ¿Como de consolidados se encuentran los programas culturales institucionales? Necesitamos contenedores, pero también gestores para orientar y organizar sus programas; ¿Cómo, quiénes, y con qué inversión lo hacen los gestores, comisarios y directores de los espacios e instituciones que subsisten? ¿Hay un tejido cultural solido, que de cobertura y solvencia a artistas, comisarios, críticos y gestores, o realmente es a una débil red, incapaz de retener y por cuyos huecos se escapa el gran potencial artístico de toda Andalucía? Hasta la fecha, hubo poco trabajo en este sentido, algunas líneas interesantes que se fueron perdiendo como Iniciarte, las Bienales, etc.

Pero en la actualidad el territorio artístico de Andalucía se aprecia dispersado y disipado. Por lo tanto, hace falta inversión cultural, sistemas de mecenazgo y rentabilidad para los inversores potenciales que también sostengan la infraestructura, además de un tejido formativo que amplíe el horizonte del arte en todos los ámbitos y horizontes de la población. El arte no puede ser entendido como una cuestión de gusto exclusivamente, sino como un valor, puesto en valor, de la sociedad en su conjunto. Y nada de esto ocurre ahora, ¿cuál es el debate político? ¿cultura de pandereta? ¿proteccionismo costumbrista para una cultura que adolece de un verdadero apoyo en todos sus niveles y sectores? Mientras tanto, seguimos empeñados en los mitos y las viejas glorias. Hasta que en Andalucía y en España no se tome verdadera conciencia de todo esto, no podremos abordar el problema con contundencia y con la capacidad suficiente como para renovar nuestro discurso abandonando el relato regionalista y de provincias, que casi siempre termina convirtiéndose en la sobre-explotación de las riquezas consabidas del patrimonio histórico-cultural, pero poco más.

¿ Qué supone para ti que el comisario Fernando Barrionuevo, te haya seleccionado para participar en la sede oficial de PHotoESPAÑA 2020 MECA?

 

Sin duda una oportunidad, que agradezco enormemente, porque como apuntaba Bertolt Brecht son “Malos tiempos para la lírica”.

Soy consciente del enorme esfuerzo que supone mantener por segundo año un programa dentro del evento de referencia para la fotografía española, como lo es PHE20. Ser Sede Oficial de PhotoEspaña es un mérito que solo puede conseguirse con rigor y profesionalidad y que se traduce en recompensa para cualquiera de los artistas que en esta ocasión vamos a participar con MECA en el comisariado de Fernando Barrionuevo y Rosa Muñoz. Ahí se demuestra la capacidad de un proyecto que a lo largo de todos estos años ha venido sumando y apostando por potenciar el ámbito del arte y la cultura, no solo en Almería sino también en toda Andalucía.  

 

Y para finalizar envía un mensaje a la audiencia cultural y a los nuevos artistas que ahora se adentran en

este sector.

 

Creatividad siempre; perseverancia en los malos momentos; y entusiasmo con el propio trabajo, pero también con el de todos y todas los que se dejan el lomo por el arte y la cultura.

 

 

MECA Mediterráneo Centro Artístico

C/ Navarro Darax 11. 04003 Almería. España

M: +34 620 938 515 . M: +34 626 460 265  

 

meca@centromeca.com